Chiste de belgas que se burla de franceses: En francés con traducción al español

Un chistecito para alegrar este sábado. Se suelen escuchar chistes de franceses burlándose de los belgas, pero esta vez serán los belgas los que se burlarán de los franceses. Si te animas, trata de entender el chiste en francés y luego consulta la traducción que hice mas abajo, si lo necesitas. Bonne blague ! ;-)


Un Belge se retrouve à l’aéroport de Rome après quelques jours de vacances en Italie. Il va rentrer en Belgique. Là-bas, il rencontre un Français qui vient juste d’arriver pour passer, lui aussi, des vacances en Italie. Alors, ils démarrent une conversation :

Le Belge : Bonjour ! Vous êtes français ?
Le Français : Oui, Bonjour ! Et vous, par votre accent je peux deviner que vous êtes belge, n’est-ce pas ?
Le Belge : Oui. Et vous, vous venez d’arriver à Rome?
Le Français : Oui, c’est ça. Je vais séjourner quelques jours en Italie pour profiter de mes vacances bien méritées.
Le Belge : Et bien, je vais vous dire une chose : Vous n’avez pas choisi le bon pays.
Le Français : Comment ça ?
Le Belge : Si j’étais vous je prendrais le prochain vol et rentrerais tout de suite en France.
Le Français : Mais, qu’est-ce que vous dites ? Qu’est-ce qui se passe ici?
Le Belge : Les Italiens sont les pires gens du monde. Ils ont foutu mes vacances !
Le Français : Pourquoi vous dites ça ?
Le Belge : Ce sont des grognards !
Français : Ah bon ?
Le Belge : De grandes gueules !
Le Français : Sans blague !
Le Belge : et les pires râleurs du monde !
Le Français : Vous m’étonnez !
Le Belge : Je vous le dis : plus grognon, grande gueule et râleur que ces Italiens, vous mourrez !
Tout à coup, le Français se met gémir:
Aïe, aïe, aïe ! J’ai mal à la poitrine ! Au secours ! Mon cœur ! Aïe, aïe, aïe !!!

Traducción al español

Un belga se encuentra en el aeropuerto de Roma luego de algunos días de vacaciones en Italia. Se dispone a regresar a Bélgica. Ahí en el aeropuerto, se encuentra con un francés que acaba de llegar para pasar, él también, unas vacaciones en Italia. Entonces, entablan una conversación:

El belga: Buenos días ¿Es usted francés?
El francés: Buenos días. Sí. Y usted, por su acento, puedo adivinar que es belga ¿no es así?
El belga: Sí. ¿Y usted, acaba de llegar a Roma?
El francés: Sí, así es. Voy a quedarme unos días en Italia para disfrutar de unas vacaciones bien merecidas.
El belga: Pues bueno, le voy a decir una cosa: no ha elegido elegido el país correcto.
El francés: ¿Cómo así?
El belga: Si yo fuera usted, tomaría el próximo vuelo y regresaría inmediatamente a Francia.
El francés: ¿Pero, qué está diciendo ? ¿Qué sucede aquí?
El belga: Los italianos son la peor gente del mundo ¡Arruinaron mis vacaciones!
El francés: ¿Por qué dice usted eso?
El belga: ¡Son unos gruñones!
El francés: ¿Ah sí?
El belga: ¡Unos bocones fanfarrones!
El francés: ¿Es broma?
El belga: ¡Y los peores quejones del mundo!
El francés: Usted me sorprende.
El belga: Le digo esto: Si pudiera ser más gruñón, más bocón y quejón que esos italianos ¡usted se muere!
De repente, el francés comienza a quejarse:
¡Ay, ay, ay! ¡Me duele el pecho! ¡Socorro! ¡Mi corazón! ¡Ay, ay, ay!!!